25 Militares fueron rebasados por 800 personas en ducto saboteado por Huachicoleros en Tlahuelilpan, Hidalgo

CDMX (Sputnik) — Una fuerza de 25 militares intentó cuidar una toma clandestina en el ducto de Pemex que explotó en Tlahuelilpan,

pero fueron “rebasados” por hasta 800 pobladores, antes de una explosión que dejó 73 muertos y 80 heridos, dijo el secretario de la Defensa Nacional, Luis Crescencio Sandoval.

La noche del 18 de enero, el oficial a cargo intentó alejar a “entre 600 y 800 pobladores” del ducto perforado, “por la peligrosidad que representaba, trató de persuadirlos”, según el parte militar.

“Pero (los habitantes) hicieron caso omiso, algunos se tornaron un poco agresivos; y al verse rebasados por la cantidad de gente que llegaba con sus recipientes para llenarlos de combustible, (el oficial) fue obligado a retirarse a un costado, sin retirarse del área”, relató el titular de la Defensa Nacional en conferencia de prensa.

Los militares llegaron a la zona de la tubería que transporta gasolina de alto octanaje en Tlahuelilpan, localidad del estado de Hidalgo en el centro de México, “en un momento en que el ducto no tenía mucha salida de combustible”.

“Había algunas personas cercanas a la toma clandestina y poco a poco se incrementó la salida de combustible, hasta alcanzar seis o siete metros de altura”, relató el general Sandoval.

El jefe del operativo “buscó evitar una confrontación, pero siguieron llegando pobladores, con recipientes para llenarlos de combustible”, prosigue el parte oficial.

“Al presentarse la explosión empieza el apoyo a heridos” con el plan de atención de Desastres Naturales (DN-III), llegaron tropas para ayudar y acordonar el área. Dos efectivos están atendidos en el Hospital Central Militar con quemaduras, quienes “siguen delicados”.

La Comandancia de la 18 Zona Militar llegó con 400 elementos a coadyuvar en la tareas de investigación y evitar daño a la población que vive en los alrededores del oleoducto de más de 200 kilómetros.

La tubería va del Puerto de Tuxpan, Veracruz, en el golfo de México, a la refinería de Tula, en el estado de Hidalgo, para suministrar combustible al centro del país.

“Es sumamente difícil que 25 hombres contengan a 800 personas convencidas de que van a recoger el combustible, lo mejor es retirarse, lamentablemente sucedió la explosión”, dijo el general Sandoval.

El presidente Andrés Manuel López Obrador expresó en la misma conferencia que la tragedia es dolorosa, porque es resultado de prácticas arraigadas en las comunidades.

“Se intenta detenerlos y es muy difícil; duele mucho que estas prácticas se hayan arraigado en los últimos tiempos en nuestro país, las imágenes de gente con cubetas y recipientes para sacar gasolina, es una práctica que se extendió, desgraciadamente, a todas las zonas petroleras donde pasan ductos”, admitió el mandatario en un mensaje desde el Palacio Nacional, sede del Gobierno.

La decisión en la política de seguridad es atender primero las causas del robo de combustible, “que no se resuelve con medidas coercitivas”, añadió.

“No vamos a pagar el fuego con el fuego, no vamos a enfrentar la violencia con la violencia, ni a enfrentar el mal con el mal, sino enfrentarlo con el bien”, enfatizó López Obrador.

No obstante, añadió que “aunque duela mucho lo sucedido”, las autoridades tendrán que continuar con un plan para acabar con el robo de combustible, implementado por unos 10.000 efectivos militares y policiales.

Por el peligro y la pérdida de vidas humanas, “no vamos a detenernos y vamos a erradicar este mal, que no solo daña materialmente a la nación, que pierde por el mercado negro de combustibles” unos 3.000 millones de dólares anuales, resaltó.

“La gente tiene esos recipientes y cada vez que hay una toma clandestina abierta acuden a recoger combustible”, a pesar de que cada 20 kilómetros hay 50 militares que recorren los ductos, advirtió López Obrador.

El dilema para el Gobierno es mantener el suministro y permitir el mercado negro, o cerrar los ductos y emprender el reparto terrestre por camiones cisterna, explicó el mandatario.

l Gobierno que comenzó en diciembre pasado implementa además un plan paralelo, para atender a las demandas sociales de las comunidades.

“La gente llegó a estas prácticas porque no se les dieron opciones ni fueron atendidas las comunidades que participaban en estas actividades”, para que no apoyen a los delincuentes que distribuyen combustible robado, puntualizó.

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