Tecnócratas dentro del gabinete económico de AMLO, sabotean por ignorancia o mala leche, programa de Zonas Libres de la Frontera Norte

El pásado 5 de enero, Andrés Manuel vino a Cd. Juárez a oficializar el arranque de una de sus principales promesas de campaña: El Programa de la Zona Libre mismo que se enfoca en “elevar el nivel de competitividad” y generar “mejores fuentes de empleo” en la franja fronteriza norte del país.

Lo anterior, a través de estímulos que preveían la reducción del 50% en el Impuesto al Valor Agregado (IVA; de hasta 20 por ciento en el Impuesto Sobre la Renta (ISR); la homologación de los precios de gasolina y el aumento al salario mínimo, entre otros estímulos económicos.

Luego nos enteramos que al interior de la Secretaría de Hacienda el equipo de Carlos Urzúa, compuesto por bastantes tecnócratas de escritorio, se decantaron por cumplir lo prometido por el presidente López Obrador pero acotando el alcance del mismo a través del SAT.

Uno de los principales miedos de los políticos medrosos que acompañan el gabinete económico del presidente López Obrador, es la caída en la recaudación de ingresos.

Carentes de imaginación y de talentos para crear opciones que mantengan la recaudación cuando menos en el mismo nivel que la que los entregó el corrupto Peña Nieto, los chicos de gabinete económico amarraron el programa de zonas libres y con ello dejaron las cosas prácticamente en la misma circunstancia que les entregó el PRIAN.

El principal responsable del inoperancia en la ejecución del Programa de la Zona Libre para la frontera norte tiene nombre y puesto; se llama Carlos Romero Aranda y es el actual  Procurador Fiscal de la Federación.

Carlos Romero Aranda, Procurador Fiscal de la Federación y artífice del entuerto legal que mantiene estancada la promesa de AMLO

Ha quedado en evidencia que NO conoce la frontera y como muestra luego de la publicación del galimatías normativo del SAT para regular los estímulos fiscales, muchos de los empresarios de la frontera norte han decidido seguir realizando sus estrategias de negocios a partir de esquemas del pasado que resultan menos engorrosos.

Tales eran los objetivos del decreto respectivo y detrás de este fracaso se encuentra el investigador, académico y tecnócrata que ha mal aconsejado al secretario Urzua y de hecho ha traicionado el espíritu de la cuarta transformación dañando de paso con su soberbia, la legitimidad que en el Norte de México mantiene el presidente López Obrador.

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